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¡Aburrirse es genial!

Todos dicen “Me aburro”: desde los más chiquitines, que necesitan ocupar cada minuto de su tiempo contigo o con algo que les divierta, hasta los mayores, que tienen el entretenimiento en el primer lugar de su escala de prioridades. Como si aburrirse fuera algo malo o impensable, más cuando parece demostrado que los momentos de aburrimiento son necesarios y, muchas veces, de los más productivos en la vida de los niños y también de los adultos.


En una edad en la que los niños, por regla general, están acostumbrados a estar permanentemente “conectados” y en un mundo de posibilidades tecnológicas infinitas a su alcance (tablet, móvil, consola) aburrirse resulta casi imposible para ellos ¿Pero es este el entretemimiento más adecuado y el que queremos para ellos?

Está claro que aunque el teléfono móvil, como comentamos en la publicación “¿Cómo gestionar el uso del móvil? ¿Cuándo se lo doy?” es su manera de comunicarse con el mundo, habrá que llegar a un entendimiento para que la tecnología nos ofrezca su lado más positivo, y también instarles a entretenerse de otras formas distintas al móvil, tablet, consola,… ya que las posibilidades con las que cuentan para lograrlo son infinitas.

Y si se aburren en determinados momentos tener en cuenta que, al igual que comentamos en el artículo “Los niños tienen que ser niños”, incluso los momentos de “presunto aburrimiento” son fuente de reflexión y de encuentro con ellos mismos y espacios en los que, de alguna manera, sin que se alarguen hasta el infinito -ya que los adolescentes tienen mayor propensión a llevar a cabo comportamientos poco deseables e inadecuados cuando siente que su vida es aburrida- , aprenden a descubrirse a sí mismos y a disfrutar de la soledad y no sentirse mal.

Al igual que en los más pequeños un tiempo de relax es muy interesante para ellos porque también en su día a día están sometidos a un ritmo frenético y enganchados a actividades que les proporcionan gratificaciones inmediatas, algo que no corresponde con la vida real y aburrirse rebajará esa necesidad de estimulación y dejará espacio para un mejor funcionamiento del cerebro.

Pintores, fotógrafos, músicos, diseñadores, escritores… coinciden en poner énfasis en el hecho de que para poder desarrollar sus vocaciones, de pequeños necesitaron de muchas horas muertas, o de aburrimiento, para dedicarse a aquello que más les gustaba, darle forma a su imaginario, pensar de forma abstracta y crear sus propios universos. Animemos a los chicos para que también ellos puedan disfrutar y aprovechar al máximo estos momentos ¡Porque del aburrimiento también podemos sacar cosas buenas! En realidad estamos hablando de poder aburrirnos para aprender a no aburrirnos.

De 0 a 3, de 3 a 6 y de 6 a 12 años
De 12 a 16 y de 16 a 18 años

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