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Adolescentes tímidos. Ayudándoles a mejorar su capacidad de relacionarse

Personalidad, sentido del ridículo, audacia, prudencia, sentido del humor.

En una sociedad en la que ser extrovertido y tener grandes capacidades de relación es casi automáticamente sinónimo de éxito, ser introvertido o mostrar timidez se considera poco menos que algo negativo. Pero ser tímido no significa no tener la capacidad de poder relacionarse con los demás y, además, hay mucho que se puede hacer desde la educación y desde la voluntad de querer conectar. Porque es posible aprender a ser más sociable, a superar la vergüenza o el miedo a hacer el ridículo, y también a quererse más, con el objetivo de llegar a ser un adulto feliz, que se acepta tal y como es, y que se relaciona con los demás de una forma totalmente satisfactoria. El entorno, así como los aprendizajes, interacciones y experiencias vividas durante la infancia, serán factores determinantes.


Superar el miedo al ridículo y el pánico escénico.

La adolescencia suele considerarse un momento crítico porque es justo cuando los niños comienzan a moverse más “solos” por el mundo sin tanta red de seguridad. Se les va a exigir -incluso académicamente- que expongan, hablen ante los demás, actúen o den sus opiniones y que participen activamente. Algo que puede llegar a convertirse en una auténtica tortura para aquellos que son tímidos o introvertidos.

Hay que aprender, como padres y madres, a moderar las expectativas y las exigencias para que no se sientan permanentemente analizados, en examen. No olvidemos que en países como Japón, con un alto nivel de exigencia paternal y social sobre los jóvenes, tanto a nivel laboral y académico como en lo que a selección de amistades se refiere, es donde se dan más casos que en ningún otro lugar del mundo de chicos con el síndrome de aislamiento social voluntario. Tenemos que aflojar la presión para que se sientan libres para experimentar. Aceptar que pueden ser responsables y darles la oportunidad de ser ellos mismos. Acompañarles pero respetando su espacio. Y si son tímidos o introvertidos continuar trabajando sus habilidades sociales y reforzar la confianza y seguridad en sí mimos apoyándoles para que puedan superar las barreras que les impone su timidez.

También es válido lo que comentábamos en otras edades,  de evitar compararles con los demás y mostrarnos nosotros también sociables. Y apuntarles a alguna actividad que les motive y en donde pueda conocer nuevas amistades con aficiones e intereses comunes a los suyos y con los que puedan disfrutar compartiendo tiempo juntos.

Volvemos nuevamente a resaltar, como en edades anteriores,  que cada persona es un mundo y que mientras unos disfrutan estando rodeados, otros se sienten bien en entornos más reducidos. La clave es justo esa: la felicidad. Lo importante es que tu hijo/a sea feliz, y si es tímido, que su timidez no le frene, o le impida adaptarse a las diferentes situaciones que se encontrará en su día a día a lo largo de su vida.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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