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Adolescentes tímidos. Ayudándoles a mejorar su capacidad de relacionarse

Personalidad, sentido del ridículo, audacia, prudencia, sentido del humor.

En una sociedad en la que ser extrovertido y tener grandes capacidades de relación es casi automáticamente sinónimo de éxito, ser introvertido o mostrar timidez se considera poco menos que algo negativo. Pero ser tímido no significa no tener la capacidad de poder relacionarse con los demás y, además, hay mucho que se puede hacer desde la educación y desde la voluntad de querer conectar. Porque es posible aprender a ser más sociable, a superar la vergüenza o el miedo a hacer el ridículo, y también a quererse más, con el objetivo de llegar a ser un adulto feliz, que se acepta tal y como es, y que se relaciona con los demás de una forma totalmente satisfactoria. El entorno, así como los aprendizajes, interacciones y experiencias vividas durante la infancia, serán factores determinantes.


¿Es un niño tímido un adulto tímido también?

No tiene por qué dependerá de las habilidades sociales que haya adquirido y desarrollado en su infancia y también de lo mucho que disfrute y le interese vencer su timidez ante determinadas relaciones e interacciones sociales. Por ejemplo si algo le interesa -una relación con alguien, un trabajo- seguro que se “impondrá” superar sus barreras y “saltar” hacia delante.

Nosotros, ante todo, debemos aceptar la naturaleza de las personas a las que queremos, y ser conscientes de que no son menos “triunfadoras” por no necesitar nutrirse de la energía de otros, del grupo.

Una persona equilibrada de naturaleza introvertida puede dedicar tiempo para sí misma, disfruta de ratos de soledad, de paseos solo por la naturaleza, de la lectura o de la conversación con una única o con pocas personas, sin dejar de tener momentos para ir a trabajar en equipo o encontrarse con amigos en una fiesta, aunque no le sea lo que más le guste del mundo. No hay nada de malo en ello si no se convierte en un alguien insociable, incapaz de contactar con otros aunque los necesite. Y, en estos casos, sólo nos queda acudir a un especialista que le brinde, mediante terapia, las herramientas necesarias para que pueda ir superando sus dificultades, algo que puede ser útil y nunca hay que descartar y proponer como algo normal.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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