Asertividad.Bendito tesoro

La asertividad es una habilidad social esencial. Se trata de la capacidad de expresar las opiniones y emociones de manera apropiada y respetuosa con nuestro entorno favoreciendo de este modo el sano desarrollo de las relaciones personales.
La asertividad implica hablar con respeto, escuchar con atención y buscar soluciones positivas. De ahí la importancia de enseñar a los niños y niñas a ser asertivos ya que esta, además, les ayudará a establecer límites saludables, mejorar sus habilidades comunicativas y a desarrollar y potenciar su autoestima.
El primer paso para fomentar la asertividad en niños y niñas de 3 a 6 años es enseñarles a expresarse de manera clara y respetuosa a través del lenguaje, el cual cobra cada vez más importancia en sus vidas; teniendo en cuenta además que usarlo se convierte en un estímulo para potenciar su desarrollo y su evolución.
Los adultos podemos ayudar a los pequeños a identificar sus sentimientos y emociones, así como a expresarlos. Como comentábamos en el anterior rango de edad, debemos ayudarles a poder decir no sin rabietas ni llantos desconsolados. De forma respetuosa y sin sentirse mal por ello. Alentémosles cuando lo hagan de manera adecuada diciéndoles, en caso de pataleta, y siempre desde el respeto, que les escucharemos cuando se hayan calmado, permaneciendo a su lado y tratando de tranquilizarles para que sepan que estamos ahí.
Validemos sus sentimientos para que sepan que son importantes para nosotros ayudándoles a expresarlos de la mejor manera posible y enseñándoles, además, cómo cuando lo hacen así todo va mejor.
También es importante que aprendan a escuchar a los demás, así como a respetar sus opiniones y sentimientos, aunque no estén de acuerdo con ellos. Tolerar que otro piense distinto sin convertirlo en una pelea o un enfado es un aprendizaje vital que no tiene precio para su futuro.
Otro aspecto clave de la asertividad se basa en encontrar el equilibrio perfecto entre docilidad y autoridad para que puedan decir «no» de manera clara y firme cuando algo no les guste; animándoles además a buscar soluciones constructivas a los conflictos, así como a “negociar” de manera justa sin tratar de imponerse a los demás. Mostrémosles que el quid de la cuestión está en no renunciar a las cosas esenciales para ellos, tratando de comprender también las de los demás. Aceptando, además, que la frustración que estas situaciones puede conllevar es algo inevitable e inherente a la convivencia ahora y en el futuro cuando sean adultos.
Fomentad un ambiente de escucha en casa para poder conocer mejor qué esperan, qué quieren y qué desean, sin juicios o la expectativa de que digan lo que tú quieres escuchar. Es importante que los niños y niñas se sientan seguros y capaces de expresar sus necesidades y sus deseos de manera asertiva y también que tú aceptes que pueden no coincidir con lo que tú deseas. Fomenta su autoestima y confianza en sí mismos y la seguridad de que, digan lo que digan, y sientan lo que sientan, tú vas a estar a su lado.