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Buscando el colegio adecuado

Generalmente, cuando llega el momento de elegir escuela infantil o colegio para los niños este suele vivirse, a menudo, con preocupación o cierta inquietud porque es el lugar donde van a pasar muchísimas horas al día, donde van conocer a un montón de amigos y donde van a desarrollar muchas de sus capacidades.

Lo más adecuado, ante esta situación, es tratar de mantener la calma, estar convencidos de lo que realmente queremos y buscamos, teniendo en cuenta la oferta educativa existente, así como aquello que los centros pueden ofrecernos, para que el diálogo compartido entre escuela y familia sea lo más fluido posible repercutiendo así en el bienestar de los niños.


¿Toca elegir un instituto porque tu centro de primaria no tiene secundaria o, aunque la tuviera, te planteas cambiar? El paso a la adolescencia es ya de por sí un momento de cambio y transición, por lo que empezar de nuevo en otro colegio con nuevos profesores, amigos y materias puede ser una buena idea si crees que tu hijo se ha estancado, no encaja en su colegio de toda la vida o necesita un empujón para empezar a ser él mismo.

Si en Primaria queremos que el centro sea casi una continuidad del hogar, por confianza, familiaridad y trato cercano, en esta etapa tenemos que enfocarnos en un espacio educativo donde se centren en la persona que será tu hijo el día de mañana, y que ya no está tan lejos. El papel de las amistades jugará un papel clave así que el entorno, el barrio, los colegios de los que llegan los demás alumnos… todo ello será importante. Cabe decir que “malas compañías” pueden darse en cualquier entorno socioeconómico y las buenas exactamente igual. Lo que sí puedes es buscar la complicidad del centro, detectar que están pendientes de él, y que no se te va a “escapar” su vida en ese espacio que no controlas.

También será importante que, para que pueda tener opción de probar las distintas opciones académicas, el centro esté bien equipado a nivel de laboratorios, idiomas, tecnologías, deportes…que le permita tener contacto y práctica con distintas materias. Las metodologías activas pondrán a prueba su capacidad de trabajar en equipo, de liderar, de cumplir con su parte y de automotivarse. Que no te queden dudas sobre cómo va a trabajar grupal e individualmente, qué nivel de exigencia tiene el centro, cómo les orientan para elegir su futuro y qué resultados están obteniendo. Y, por supuesto, cómo ayudan a los que no llegan. Porque obtener buenos resultados quedándose sólo con los buenos, al fin y al cabo, no tiene mérito.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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