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Cómo gestionar el uso de las tecnologías y de las redes sociales

La reciente etapa que hemos vivido en nuestro país, con motivo de la alarma sanitaria provocada por la COVID-19, ha conllevado, en muchos casos, un aumento del uso de las tecnologías. Este comportamiento se ha debido en parte a la necesidad de estar conectados, así como para llenar las horas y los días de confinamiento con las múltiples posibilidades que móviles, tablets u otros aparatos electrónicos pueden ofrecer. Por eso, en esta “nueva normalidad”, puede que sea el momento de gestionar y reconducir su uso, si éste fue un recurso recurrente, para que no se convierta en algo esencial como modelo de ocio o en el peor de los casos en una adicción.


Si tu hijo es nativo digital, ha convivido con la tablet, el PC, la Smart TV,… el móvil es el siguiente paso que estará esperando. Probablemente, incluso antes de los 12 años, la primera negociación a la que habrá que “enfrentarse” será el cuándo y el por qué los demás sí y yo no. Ante esto debemos de tener claro que, de ninguna de las maneras, debemos tomar la decisión de comprarles, o entregarles, un móvil en base a un deseo o capricho.

A la hora de empezar a gestionar la tecnología y las redes lo fundamental es que les expliquemos con pautas sencillas y claras cómo deben usarlo, enseñarles a hacerlo, y a distinguir los contenidos de calidad respecto a lo inadecuado, ya que esto último no les aporta nada, les quita horas de todo y les “engancha” a aplicaciones o contenidos poco creativos o estimulantes, e incluso puede inducirles a comportamientos de riesgo.

También es importante  que les expliquemos los peligros que puede conllevar un mal uso, así como el estar expuestos a otras personas que puede que no sean siempre quienes dicen ser.  Debemos regular su acceso, en base a su edad y/o grado de desarrollo, a través de apps de control parental, así como programas para saber qué hace o ha estado haciendo el niño: desde el control del tiempo, al filtro de contenidos -que es lo que pueden usar y que accesos pueden estar restringidos- los contactos, la geolocalización,… Además de configurar las condiciones de privacidad de las redes sociales -para que compartir sea con las máximas condiciones de seguridad y el mínimo de personas posible o en redes de tipo más privado- y, una vez vayan creciendo y ganando madurez, ir fomentando gradualmente su autonomía digital.

Por otra parte dejar la puerta de su habitación abierta o permitirle usar los dispositivos en los espacios comunes de la casa hará posible que estés a su lado de alguna forma y saber dónde entran, qué vídeos ven, en qué páginas navegan, cuáles son sus hábitos, etc…  Además también podemos preguntarles con quién hablan en los juegos, quiénes son los otros jugadores, si son de su círculo habitual del cole, o amigos reales, o si no les conocen.

Como indicamos en la publicación ¿Cómo gestionar el uso del móvil? ¿Cuándo se lo doy? los psicólogos recomiendan que la edad indicada para tener el primer smartphone debería ser entre los 12 y los 14 años, y que ciertas aplicaciones como WhatsApp o diversas redes sociales no sean utilizadas antes de los 15 o 16 años.

Sobre las horas o lugares para conectarse o jugar, habrá que llegar a un pacto familiar para definir dónde y cuándo se pueden usar los distintos dispositivos, desde el móvil a las consolas o los ordenadores, teniendo en cuenta que no es recomendable que lo usen por la noche ya que está comprobado que afecta a la calidad del sueño. En definitiva, debemos enseñarles  a hacer un uso responsable del móvil, concienciarles sobre el mismo y a que esté no se convierta en un recurso de ocio habitual en su vida.

De 0 a 3, de 3 a 6 años y de 6 a 12
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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