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Cómo gestionar el uso de las tecnologías y de las redes sociales

La reciente etapa que hemos vivido en nuestro país, con motivo de la alarma sanitaria provocada por la COVID-19, ha conllevado, en muchos casos, un aumento del uso de las tecnologías. Este comportamiento se ha debido en parte a la necesidad de estar conectados, así como para llenar las horas y los días de confinamiento con las múltiples posibilidades que móviles, tablets u otros aparatos electrónicos pueden ofrecer. Por eso, en esta “nueva normalidad”, puede que sea el momento de gestionar y reconducir su uso, si éste fue un recurso recurrente, para que no se convierta en algo esencial como modelo de ocio o en el peor de los casos en una adicción.


Para los adolescentes, generalmente, el mundo se divide entre los amigos y el resto, y el móvil es su herramienta para socializar. Al igual que cuando son más pequeños debemos seguir enseñándoles  a hacer un uso responsable del mismo, concienciándoles sobre su utilización y a que esté no se convierta en el recurso de ocio más importante.

De la misma manera que con los más pequeños, a estas edades, también merece la pena usar las herramientas adecuadas para saber por dónde navegan y qué buscadores y páginas utilizan.

Para que no se limiten a creérselo todo y a la estrategia del “copiar-pegar” debemos seguir educándoles a saber cómo buscar, así como a contrastar información,  detectar noticias falsas y, sobre todo, a tener capacidad crítica para valorar las distintas perspectivas de ese mundo virtual que tanto creen conocer, ya que el móvil y  ordenador será algo que utilizarán de forma recurrente en el futuro.

También es importante  que les expliquemos los peligros que puede conllevar un mal uso así como el estar expuestos a otros los cuales puede que no sea siempre quienes dicen ser y, como indicábamos en la publicación ¿Cómo gestionar el uso del móvil? ¿Cuándo se lo doy?, que situemos el teléfono como elemento de comunicación y amistad, pero compartido con el tiempo de relación y comunicación con la familia. Para lo cual, lo ideal sería, crear momentos y zonas libres de móviles que todos respetemos en casa sin excepción (adultos incluidos, dando ejemplo de coherencia).

Debemos enseñarles que el mundo real sigue ahí para ellos y que es el único en el que ocurren las cosas que pueden vivir de verdad. En cuanto a los tiempos que debéis pactar han de tener sentido también para ellos. A determinada hora ya no hay más conversaciones, la gente normal se ducha, cena, descansa… y no se puede tolerar el uso de los aparatos digitales hasta altas horas de la madrugada porque perjudica su salud y su rendimiento al día siguiente.

Finalmente, si no podemos estar en todas sus relaciones virtuales cuando éstas suceden, sí que podemos estar después. Observar cómo están cuando dejan el ordenador o el móvil: si parecen cansados, agobiados, tristes o nerviosos. Si les afectan las conversaciones por WhatsApp o en grupos de chat. Éstas puede servir para detectar a tiempo el ciberacoso, ya que puede empezar de forma sutil e ir in crescendo, o ser un choque frontal que le haga estar de mal humor, preocupado y/o triste, con pocas ganas de salir con su grupo o de relacionarse con el mundo en general. Somos su familia y siempre estaremos junto a ellos  protegiéndoles en cualquier momento. Si saben que vamos a responder y les vamos a apoyar tendremos mucho ganado para resolver cualquier problema grave que pueda presentarse.

De 0 a 3, de 3 a 6 años y de 6 a 12
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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