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Destacar o pasar desapercibido…

Si la mayoría de personas, en contra de lo que la tendencia a “ser popular” que las redes sociales parecen indicar, prefieren mantenerse alejadas de los focos y observar. Entonces ¿Por qué, en muchas ocasiones, queremos que los pequeños destaquen? ¿Qué sobresalgan y brillen socialmente en sus talentos?

Como adultos responsables tenemos que tener en cuenta que muchos niños y niñas prefieren también mantenerse al margen. Tranquilos. Al igual que nosotros. Ya sea porque no necesitan demostrarle nada a nadie o porque eligen “andar su camino” sin llamar la atención.


Conforme el niño o la niña va creciendo, van destacando rasgos de su personalidad en otros muchos más ámbitos, especialmente en el entorno escolar, en el que va a tener que ponerse a prueba junto a otros niños y niñas, así como a sus profesores y a nuevas situaciones que no controla.

Los que tienen madera de líderes se desmarcarán siendo o bien carismáticos -irresistibles por su fuerza arrolladora y su buen carácter- o bien autoritarios -como una forma de conseguir aquello que desean-.

En cuanto a los más tranquilos, cabe señalar la diferencia entre timidez e introversión. Hablamos de timidez cuando su comportamiento tiende a hacerles desaparecer por una cuestión de miedo a lo que pueda pasarles ante confrontaciones cotidianas que puedan surgir en el día a día o ante el temor a lo desconocido. En cambio, la conducta de los niños y niñas introvertidos no tiene por qué estar relacionada con el miedo o la angustia ante determinadas situaciones o ante los demás. Sencillamente  son niños que prefieren la tranquilidad y que no necesitan “estar en el escenario” para disfrutar. Lo cual no significa que no puedan hacerlo si no que sencillamente no quieren.

A los pequeños que son tímidos debemos ayudarles fomentando su confianza:

Alentando sus logros, así como la toma de decisiones.

Ofreciéndoles espacios para la socialización en donde se sientan seguros.

Evitando la sobreprotección.

Enseñándoles a relativizar ante los errores, así como de la importancia de estos en nuestro aprendizaje.

Y haciéndoles ver que todos y todas somos iguales y que, él o ella incluidos, tenemos grandes cosas que ofrecer.

Y si son introvertidos o reservados por naturaleza y optan por mirar el mundo desde un “pasillo lateral” aceptarlos, pues es un tipo de carácter tan válido como cualquier otro y no quita que no puedan ser felices y jugar sus cartas con la misma maestría y destreza que los primeros de la fila.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 y de 16 a 18 años

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