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Educar en valores

Educar no es solo enseñar conocimientos o habilidades útiles, es también transmitir valores, formas de ver la vida, la propia cultura y el sistema por el cual nos regimos en nuestro día a día. Lo que está bien y lo que está mal, cómo nos relacionamos con el resto de personas,  lo que debemos hacer y cómo respondemos ante los dilemas cotidianos.

Ante un reto de dicha envergadura, los mayores tenemos que convertirnos en nuestra mejor versión de nosotros mismos. Como adultos, y como personas responsables, debemos de actuar siempre movidos por los valores principales que queremos transmitir, que dan sentido a la vida, y que nos permiten convivir en paz y en armonía, como son el respeto, el trato de igualdad, la solidaridad hacia los demás o el compromiso con el cuidado de nuestro planeta. Y cuando pasamos a ser padres, esta responsabilidad debe ser mayor si cabe. No solo tenemos que actuar con valores por el bien de la sociedad y la convivencia sino que, además, debemos de convertirnos en el ejemplo a seguir de las generaciones venideras.


Los adolescentes, a diferencia de los más pequeños, se encuentran generalmente en otro nivel moral que hace que a su edad ya no se dejen llevar por instintos tan básicos como el miedo o el egoísmo, sino por motivaciones más complejas como el ser aceptados por los compañeros y por las personas que les rodean.

En esta etapa de su vida es indispensable enseñarles a soportar la presión del grupo; a tener su propio criterio, a pesar de querer gustar y ser aceptado; el valor de la asertividad o capacidad de conocer sus propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; y el valor de la honestidad hacia ellos mismos y hacia los otros.

Debemos de ayudarles a descubrir que aunque todos necesitamos de la aceptación de los demás, cada persona es única y eso es un valor en sí mismo del que disfrutar y sentirse orgullosos. En el momento en que tomen consciencia de esto, y sean capaces de celebrar la diversidad, también adoptarán dentro de su campo de valores otros tan importantes como la empatía, la tolerancia y el respeto.

Además, al hacerse mayores, el valor de la justicia adquiere un significado más elevado, y comienzan a entender la ventaja de hacer cosas porque benefician al conjunto, por encima de los propios intereses personales. Es decir, cómo ser valiosos para la sociedad, llegando hasta el valor de la solidaridad y a entender el concepto de la ética, lo que está bien o mal por sí mismos, qué es la mayor esfera de valores que se puede alcanzar.

De 0 a 3 años y de 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 y de 16 a 18 años

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