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El apego o vinculo afectivo

Como hemos comentado en anteriores publicaciones de Cuida de Mí, que los niños y niñas puedan crecer felices estableciendo relaciones sanas que repercutan en su adecuado bienestar emocional y en su pleno desarrollo social y afectivo es fundamental ya que el apego seguro – estar emocionalmente conectados- es vital para su correcto desarrollo.


Cuando un bebé viene al mundo, durante los primeros meses de vida, establece una relación emocional de supervivencia o apego con sus progenitores. Necesita de una relación maternal cercana por una cuestión primaria, instintiva y universal.

Sentirse seguro en esta primera etapa es vital. Tanto que los modelos de apego o vinculación con los referentes adultos en la infancia, los llamados lazos emocionales, marcarán la pauta en su forma de relacionarse conforme vaya creciendo y en la edad adulta. De ahí la importancia de fomentar un apego seguro en el que los bebés, los niños y las niñas sientan que sus necesidades son atendidas en un entorno de protección, respeto y amor.

Cabe decir que cada niño o niña experimenta de forma diferente su angustia ante la separación de sus referentes, por ejemplo, cuando comienzan la escuela infantil o el colegio. Según su forma de ser se tomarán mejor o peor el distanciamiento, pudiendo incluso llegar a interpretarlo como un rechazo o abandono. Si tienes un hijo o hija sensible a este nivel, una buena práctica consistirá en darle la confianza necesaria, con pruebas progresivas de separación que le confirmen que, aunque te vayas, sigues ahí de alguna manera y que siempre volverás.

Es, en el momento del inicio en la escuela infantil o especialmente al comenzar el colegio y necesitar que se vinculen con sus profesores y se relacionen de una manera adecuada con otros niños y niñas, cuando se pone a prueba la relación tan estrecha que se ha creado ampliando vuestro círculo. Que comience a despegarse de vosotros no significa que se deje de crear el apego, todo lo contrario, este es algo muy necesario y que se sigue construyendo durante toda la infancia.

Mención aparte merecen para algunos niños los objetos de apego, esos muñecos, mantitas u otros que le dan tanta seguridad que no son capaces de dormir sin ellos o que se llevan a todas partes. Son apoyos que les sirven para cubrir sus miedos y los cuales, conforme vayan creciendo, irán siendo cada vez menos necesarios pero que, en todo caso, forman parte de un desarrollo psíquico infantil completamente normal.

En definitiva, establecer un apego seguro trata de estar al lado de tus hijos cuando te necesiten, atendiéndoles de forma incondicional con el amor y el cariño que merecen y demostrándoles tu amor con abrazos, besos, gestos y palabras que les hagan sentirse seguros -como comentábamos en la publicación Somos únicos– creando una relación de confianza y seguridad para que crezcan sabiéndose queridos y valorados, que no es lo mismo que sobreprotegidos o idealizados.

De 0 a 3 y de 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 y de 16 a 18 años

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