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¿Elegimos a sus amigos?

Cuando nuestros hijos nacen se incorporan a nuestra familia, nuestro estilo de vida -el cual también varía ante un acontecimiento tan importante como su llegada- y a nuestro círculo de amistades con sus respectivos niños y niñas. Así, desde muy temprano, comienza el proceso de socialización. Aprender a vivir entre iguales, buscando afinidades, superando conflictos y, en definitiva, creciendo también gracias a los demás, como seres sociales que somos.


Empezar a salir, comenzar Bachillerato o unos estudios profesionales, prácticas en empresas, son cambios que traen a su vida otro tipo de relaciones con las que evolucionar. Desde descubrir compañeros que tienen su misma pasión por una ocupación o estudios concretos hasta aprender cómo comportarse en una relación laboral con sus compañeros y superiores. Continuando así la etapa de cambios y de transformación personal que empezó al comienzo de su adolescencia.

A esta edad son ellos los que eligen su círculo de amistades, pero nosotros como adultos podemos estar atentos a las personas con las que se relacionan y a cómo se comportan cuando van con unos u otros. Está claro que no somos iguales cuando estamos junto a unas personas que a otras y eso se va a notar en ellos por su forma de actuar, de responder, de dedicarle tiempo al estudio y al ocio…

Si bien es cierto que no podemos elegir por ellos estamos en nuestro derecho de opinar y hacérselo ver, desde el respeto a sus decisiones, pero con la incondicionalidad que da ser sus padres y conocerles desde la cuna. No se trata de decirles “esta persona te conviene” o “no debes ir con…” pero sí de describir lo que observamos en él o ella cuando se rodea de unas u otras compañías, para ver si es ese el que quiere que sea su camino o le desvía de sus objetivos, que no de los nuestros, ayudándole, siempre que sea necesario, a que pueda establecer relaciones sanas entre iguales que repercutan en su correcto bienestar emocional y en desarrollo personal tan importante para la vida adulta. Teniendo en cuenta que nuestras opiniones distintas a sus planteamientos siempre serán más fáciles de escuchar si nuestra relación es positiva y estos comentarios no son la norma.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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