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¿Ha perdido el curso?

Después de un curso atípico en el que los niños, y no tan niños, han pasado los tres últimos meses del periodo lectivo 2019/2020 confinados y los adultos compaginado su cuidado con el teletrabajo, las tareas escolares, las clases por videoconferencia y la lógica de la incertidumbre, quizás nos hayamos quedado con la sensación de que éste fue un trimestre perdido.


Si tu hijo es pequeño tienes que tener en cuenta que aunque los años de educación infantil son un periodo importante para ellos, básicamente a ese nivel en el colegio -que en realidad no es un ciclo obligatorio, pues la edad de escolarización legal son los 6 años- lo que hacen es aprender a relacionarse entre sí, convivir, motivarse y sentir curiosidad y ganas por aprender: los colores, conceptos básicos, las letras y los rudimentos de la lectoescritura; pero nada que no se pueda recuperar. Incluso algunas tendencias modernas y nórdicas intuyen que la lectoescritura es algo que el niño va a acabar por asimilar con naturalidad y facilidad a partir de los 6 años. Además si le das un pequeño empujón leyendo con él o practicando a escribir sus primeras palabras le ayudarás a adquirirla gradualmente, a menos que cuente con alguna dificultad específica en este campo que requiera un refuerzo continuado con un especialista.

Tenemos que pensar que estos tres meses no han sido un periodo de vacaciones en absoluto sino todo un trimestre para aprender mucho de nuestro mundo, la familia, de lo mucho que necesitan su rutina, sus amigos y el colegio (que no es un castigo sino un precioso regalo). También, que hay muchos caminos a través de los cuales se puede aprender, que han tenido a su lado un “profesor particular” -aunque puede que en muchas ocasiones no te sintieras preparada/o – y que habéis compartido un momento histórico único. No es comparable pero piensa que otras generaciones pasaron guerras, privaciones… y salieron adelante. Somos grandes supervivientes y aprendemos de cada momento que vivimos.

Además el verano puede serviros para seguir reforzando la curiosidad, y para salir y visitar cosas que antes no podíais cuando estabais confinados, dándoles el valor que tienen. Y si pueden hacer alguna actividad con otros niños -aunque sea en grupos reducidos- mejor que mejor, porque el contacto con otros niños es lo más difícil de suplir.

De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 y de 16 a 18 años

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