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Navidad y solidaridad

Llegan las fiestas navideñas y los niños y niñas no son ajenos al “ajetreo comercial” que suponen estas fechas. Los pequeños son objeto de muchísimas campañas publicitarias y, en ocasiones, la cultura del “tener” pasa a ocupar un primer plano. Por eso es tiempo de analizar la situación e incluso de ponerla bajo la lupa. Porque ni todo el mundo puede permitirse pedirlo todo ni tampoco esto es lo más recomendable a nivel educativo.

Quizás por ello, con el Día Mundial de la Solidaridad cercano -20 de diciembre-, finales de año sea una época estupenda para poder darle la vuelta a todo y rescatar aquellos valores que sí son verdaderamente fundamentales: la solidaridad, la amabilidad, la generosidad, el pensar en los demás, dar las gracias y poder sentir la alegría de la magia de la Navidad.


Seguramente en esta etapa, cuando se encuentran tan cerca de la mayoría de edad, estén más pendientes de salir con sus amigos que de participar de las fiestas familiares. Pero hay que mostrarles que toda esa diversión no es incompatible con compartir tiempo con los suyos.

La Navidad es momento de valorar lo que se tiene en el campo más inmaterial y de participar activamente agradeciendo el amor y el cariño recibido, devolviéndolo a su vez, ya que eso es lo que le da verdadero sentido a estas fiestas.

Algo que pueden hacer tanto junto a vosotros como con sus amigos, es participar como voluntarios en la puerta de algún supermercado o centro comercial en campañas solidarias, ayudando a hacer felices a otras personas. O contribuir a alentar la magia de la Navidad entre los pequeños participando en la cabalgata del barrio.

También pueden colaborar en actividades en hospitales o en centros de salud para hacer más amables estas fiestas a quienes justamente las viven de forma más triste. Su energía y su capacidad podrían ser el motor o las pilas para quienes están más débiles. Vivir la Navidad de dentro hacia afuera y no al revés, como hacen los más pequeños, les llenará de esa satisfacción que uno siente al hacer algo de forma altruista y contribuir con ello a la felicidad de los demás.

Y, como comentábamos en el anterior rango de edad, ser solidario también significa compartir las cargas del día a día. Y más, cuando en fiestas la casa se llena de gente y de trabajo que hacer. Está en su mano hacer muchas cosas: ayudar en la cocina, en la preparación de la mesa o en recogerla, bajar la basura, cuidar de los más pequeñines o de las mascotas y compartir lo que significa estar en familia.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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