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¿Qué actividades se pueden hacer en familia con los niños y qué pueden hacer solos para estar entretenidos?

En estos días en casa hay muchas actividades que podemos hacer con los pequeños para que puedan estar entretenidos, aprender y compartir tiempo con los mayores. Lo ideal sería combinar actividades que les interesen y les motiven con otras necesarias, pero que no les gusten tanto. Si a un niño le encanta hacer experimentos, pero no dibujar, podemos pensar en formas de probar y experimentar, pero también tendrá que haber ratos para el dibujo, o las manualidades, de modo que sus destrezas en motricidad fina puedan avanzar. Para ello podemos sugerirle que dibuje sus experimentos, para que esta actividad le resulte más divertida. Y al revés, a los niños que les guste mucho dibujar pero no tanto aprender cosas sobre el medio que les rodea, puede irles fenomenal leer o ver libros de imágenes (o recursos online) que plasman experiencias con dibujos bonitos.

Con los más pequeños es útil inventar juegos que sirvan para recordarles temas importantes de seguridad. Por ejemplo, diseñando una ruta por la casa en la que podáis descubrir juntos los lugares más “peligrosos” para ellos (la cocina, los enchufes, las esquinas puntiagudas) ya que está comprobado que los niños tienen más pequeños accidentes en casa que en el exterior.

Cuando necesitemos momentos de descanso podemos poner en marcha “técnicas de relajación masiva”, como son las clases de yoga para niños en vídeo o audio o historias relajantes, siendo también importante combinar estos momentos con otros de actividad, para que puedan quemar  energía. Puedes ponerles música marchosa para hacer ejercicio o bailar, inventar coreografías infantiles o familiares, jugar a juegos tradicionales (escondite, la rayuela, etc.). Otros juegos para ejercitarse, sin romper las lámparas o los espejos de casa, pueden ser las pelotas blandas o montar una guerra de almohadas.

También es una buena opción usar aquellos juguetes que requieren tiempo como el microscopio, el telescopio (por la noche, ahora que hay menos contaminación), o el proyector -si se tienen- los juegos de plastilina, de crear experimentos, jabón,  puzles,… y, por supuesto, los juegos de salón.

Otro clásico es organizar gymkanas o juegos de pistas por la casa. Aunque requiere un poco más de tiempo para organizarlos son geniales y, cuando son más mayores, podemos pedirles que las organicen ellos para nosotros con pruebas divertidas que, seguramente, no sabremos realizar tan bien como ellos.

Otros juegos de tiempos pasados (pero que siempre gustan) son montar una tienda de campaña -si hay jardín o terraza incluso se puede montar fuera- con mantas o el iglú destinado al camping. Es un lugar secreto que tiene algo de mágico. También crear un taller de disfraces con todo lo que tengamos por casa. Dejarles probarse nuestra ropa, pañuelos, bufandas, gorros y sombreros,… y divertirnos montando un pase de modelos, o poniendo en escena una pequeña obra de teatro, la imitación de un grupo musical o escenas de cuadros famosos, que podemos grabar con el móvil.

También puede ser el momento de promover su vocación científica, sanitaria o social, si ya la tenían, a través de experimentos (siguiendo tutoriales), libros de ciencias y enciclopedias visuales… o utilizar Internet para buscar con ellos esas cosas tan interesantes como conocer un virus, una bacteria, una célula….

Preparar la comida juntos es otra opción para compartir habilidades y disfrutar juntos, aprovechando para cocinar algún plato original, un postre, un batido… aprovechando a su vez para hablar con ellos de alimentación saludable.

Otra idea muy interesante es animarles a llevar un diario, un audioblog o un vídeoblog que les ocupe un tiempo diario (hablando sobre el día anterior) y que luego podrán volver a mirar y compartir cuando pase el tiempo y todo haya terminado.

Un tema complejo es siempre es el los móviles y las pantallas en general. Aunque no negamos que pueden ser útiles en determinados momentos, consideramos que es una mala inversión que tiene implicaciones a nivel de atención, irritabilidad y de descuido de otras tareas. Por eso merece la pena acotarlos a un periodo de tiempo concreto teniendo en cuenta que, para muchos, es la única manera de contactar con sus amigos, y es algo que podemos valorar, pero que no puede centrar su tiempo de ocio.

Si os gustan las actividades musicales, podéis tocar alguna canción juntos -si tocáis instrumentos-, cantar o, si preferís que actúen otros, podéis construir una playlist juntos donde todos vayáis aportando vuestras canciones favoritas.

Por supuesto, también es muy importante el tema de los deberes o las tareas que les pongan en el colegio. Cada centro decide su forma de proceder al respecto y nos encontraremos desde clases video-presenciales y entrevistas por teléfono a deberes colgados online. Sea como fuere, el tiempo para aprender, para el estudio, para el repaso y para realizar sus tareas no admite discusión alguna, como no lo admite el hecho del ir al colegio. Eso sí, siempre con la idea de que sean ellos quienes puedan hacerse -de acuerdo a su edad- responsables de su aprendizaje y de sus obligaciones. Hay que hacerles entender que no es una imposición de los padres ni de sus profesores ni tampoco un castigo: aprender es un gran lujo y oportunidad, un gran derecho que comporta algunas obligaciones, un compromiso por aprender y esforzarse.

No es recomendable que te conviertas en maestro/a a tiempo parcial, pero si organizarte para ver con ellos los deberes y las materias, para saber cómo van, y para valorar el esfuerzo y el tiempo que dedican a los estudios. Será interesante hacer una puesta en común por la mañana para planificar qué harán en el día y otro a media tarde para comprobar que todo está hecho o en marcha. Ayúdales a comprender los nuevos contenidos y a hacer los trabajos que necesiten, pero no los hagas tú y, si algo no sale tan a tiempo como debería, date un respiro y dáselo a ellos también porque esta es una situación tan inusual que no podemos pretender exigirnos y exigirles lo mismo que en el día a día normal.

Es indispensable mostrarnos incondicionales, disponibles y capaces de ayudarles a transitar esta experiencia. Probablemente incrementen sus demandas de apego, es posible que reclamen más nuestra atención, y deben sentir siempre que son importantes y valiosos para nosotros, y que los aceptamos aun cuando no hacen lo que esperamos, porque en estos días difíciles, estrechar lazos y compartir vínculos afectivos, serán los mejores antídotos.

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