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Seguimos teniendo cosas que podemos compartir

Desde que la COVID llegó a nuestras vidas estamos viviendo una situación histórica única que nos ha obligado a modificar muchas de nuestras costumbres, a ser más flexibles, a aceptar nuevas normas, a adaptarnos a nuevos modelos de educación, de trabajo… en definitiva a tener siempre a punto un sinfín de valores y habilidades que debemos tratar de transmitir a los más pequeños, y a los que ya no lo son tanto, de la mejor manera posible.


De 0 a 3 años

En esta edad sentirse queridos y protegidos en el hogar es algo que les transmite seguridad y confianza. Educarles en la convicción de que su familia les quiere, les cuida y que se comparte todo es fundamental. Fuera del núcleo familiar cuentan con amigos y compañeros con los que van a poder vivir y compartir muchos momentos, pero siguiendo siempre las precauciones necesarias, fomentando la educación en la higiene y en la seguridad, y proporcionándoles, además, las explicaciones que consideremos necesarias para que, a pesar de su corta edad, puedan empezar a comprender y a familiarizarse con esta situación que la pandemia ha provocado.

Siendo realistas, cuando son tan pequeños, mantener la distancia de seguridad es algo que les resulta complicado de entender y por supuesto, de llevar a la práctica. Por eso, como adultos responsables de su cuidado, debemos buscar estrategias que nos/les ayuden a minimizar el riesgo de contagio como la realización de actividades al aire libre, el refuerzo positivo cuando cumplan las normas de higiene establecidas, enseñarles a demostrar su afecto desde la distancia -por ejemplo diciendo hola con la mano en lugar de dando un abrazo- o a jugar únicamente con sus juguetes…

En definitiva se trata de comportarnos con calma y de manera tranquila para que puedan vivir esta etapa, que pasará, de la mejor manera posible y sin que afecte a su desarrollo emocional.

 

De 3 a 6 años

Sí se puede compartir, pero no todo.

Es extraño que desde que comenzó la COVID resulte casi imposible mantener eso que siempre hemos enseñado a los más pequeños sobre que hay que compartir.

Aunque afortunadamente no es del todo cierto, ya que podemos enseñarles que lo que no podemos compartir son las cosas materiales, los besos, los abrazos, o los juegos juntos, a riesgo de contagiar o de poder ser contagiados.

Pero eso no quita que podamos compartir una charla al aire libre manteniendo la distancia de seguridad -o por otros medios- o cosas que no son materiales como un dibujo por WhatsApp, un mensaje de audio, un villancico dedicado en vídeo, un saludo con la mano al pasar… bajo las mascarillas no dejamos de ser nosotros mismos y compartimos algo muy grande, como es el mundo, las mismas preocupaciones y un momento complicado y único.

Intercambiar mascarillas: no. Intercambiar saludos y risas: sí.

Además, es un momento ideal para que se fijen nuevos hábitos y rutinas de salud como la limpieza frecuente de manos, la ducha diaria y la higiene dental. Y también para valorar cómo hay que alimentarse para estar fuertes, cómo abrigarse para defenderse del frío o cómo protegerse frente a este virus que ha llegado pero que, en un tiempo, pasará.

Lo mejor para que puedan asimilar todo lo que está ocurriendo es explicárselo con un lenguaje sencillo, asegurándoles que habrá un momento en que todo esto termine y en el que volveremos a poder relacionarnos y compartir como antes. Debemos estar a su lado y responder siempre a las preguntas que nos formulen, adaptando el discurso a la edad de cada niño o a su capacidad de compresión.

Como comentábamos en el artículo Consejos para afrontar la situación que estamos viviendo, que publicamos durante el confinamiento, si lo que les preocupa es que puedan ponerse enfermos, o que puedan enfermar las personas que más quieren: sus padres, sus hermanos, sus abuelos, sus tíos, primos… podemos abordar la cuestión explicándoles que el Coronavirus es una enfermedad que también da fiebre y molestias, pero que a algunas personas les cuesta mucho más recuperarse. También podemos decirles que no es una enfermedad que tenga mucha incidencia en niños y que si se ponen malitos les cuidaremos.

Por último, como comentábamos en la información correspondiente a los pequeños de 0 a 3 años, y que también aplica para la franja de edad que va de los 3 a los 6 años, como adultos responsables de su cuidado, debemos buscar estrategias que nos/les ayuden a minimizar el riesgo de contagio como la realización de actividades al aire libre, el refuerzo positivo cuando cumplan las normas de higiene establecidas, enseñarles a demostrar su afecto desde la distancia -por ejemplo diciendo hola con la mano en lugar de dando un abrazo- o a jugar únicamente con sus juguetes…

Para los más pequeños
Para los medianos
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