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Siempre llora

Llorar es humano. Y, además, una parte fundamental del desarrollo de los más pequeños al ser la única herramienta con la que cuentan para poder expresar su malestar, incomodidad o cualquier otra necesidad.

Conforme vayan creciendo, este dará paso a otro tipo de llanto “más complejo” – pena, alegría, dolor, añoranza…- al descubrir por sí mismos, y junto a nosotros, nuevas formas de comunicación a través de la cuales poder expresarse como son el lenguaje corporal -los gestos-, el lenguaje oral y más delante el lenguaje escrito.

Un entorno familiar, afectivo y respetuoso contribuirá a su sano desarrollo emocional, proporcionándoles, además, las herramientas necesarias para poder crecer con confianza y seguridad en sí mismos e impactando positivamente en su infancia y adolescencia, haciéndoles contar -tanto ahora como en el futuro- con la capacidad de poder manejar sus propias emociones, así como de actuar y de comportarse de la manera más adecuada en cada situación y/o momento.


El carácter individual y las herramientas adquiridas hasta ahora para afrontar situaciones complicadas o que les generen estrés serán determinantes para que los niños y niñas de estas edades puedan afrontar las mismas con calma y tranquilidad o, en su lugar, con angustia y/o llanto.

Que algunos niños son más sensibles emocionalmente que otros es un hecho y esto no se puede cambiar fácilmente ni tiene por qué. De hecho, ¿no sería maravilloso que todos fuéramos sensibles y empáticos? Trata por tanto -si tu pequeño o pequeña es así- de no darle importancia porque no la tiene, y valóralo como algo positivo.

También en este punto intervienen factores genéticos y aprendidos en la familia, como por ejemplo si vosotros también sois sensibles. Las experiencias vividas durante sus primeros años serán además determinantes, sobre todos si se han vivido muchos cambios o situaciones estresantes o si existen problemas de salud -incluyendo todos aquellos relacionados con la salud mental.

Partiendo de la base de que es normal que los niños y las niñas lloren en determinados momentos o que en ciertas ocasiones respondan con llanto para tratar de imponer sus criterios, y que algunos además son más sensibles que otros, sí que deberemos de estar atentos cuando este persista y genere preocupación. Habla con ellos de forma pausada y tranquila para tratar de averiguar la causa -en caso de que la desconozcas-. Buscad soluciones, y si lo ves necesario recurrid a ayuda profesional que os pueda ofrecer un mejor acercamiento a lo que de verdad está ocurriendo, -o de si existe algún problema subyacente- así como proveer de una serie de pautas/recomendaciones a seguir para que todo mejore. Estamos seguros de que, con tu ayuda y el apoyo de psicólogos o pediatras, si fuese necesario, la situación se solucionará y podrán encontrar la calma y la estabilidad que necesitan.

Y, como comentábamos anteriormente en otro apartado de esta publicación, céntrate en todo momento en solucionar los problemas que puedan surgir -o el dolor- desde la empatía y la comprensión ya que un entorno familiar, afectivo y respetuoso contribuirá a su sano desarrollo emocional proporcionándoles, las herramientas necesarias para poder crecer con confianza y seguridad en sí mismos/as.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 y De 16 a 18 años

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