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Sobreprotección a raya

Es un hecho que para que los niños y niñas puedan crecer y desarrollarse de forma integral y plena, además de tener sus necesidades básicas cubiertas, deben de recibir mucho amor y protección para, de este modo, sentirse seguros y confiados para explorar el mundo que los rodea y relacionarse con su entorno de una forma adecuada que incida en su correcto desarrollo emocional.

La cuestión está en ¿cuánta es la protección idónea para no caer en la sobreprotección? sabiendo que esta conlleva un menor nivel de autonomía, así como mayor dificultad para enfrentarse a los problemas del día a día que se les plantearán a los niños, niñas y jóvenes a lo largo de su vida -incluyendo la edad adulta-.

Está en nuestra mano proteger adecuadamente sin caer en un exceso que reste su confianza y autonomía.


Esta etapa puede tener momentos complejos porque conforme se van adentrando en ella se va haciendo efectiva la apertura de nuevos límites. Es importante que nos les sobreprotejamos porque sería como mostrarles que, a nuestros ojos, siguen siendo un niño o una niña y esto es contraproducente con la situación que ahora les toca pasar. El equilibrio está en controlar la preocupación, sin perder la vigilancia de seguridad necesaria pero con cierta distancia. Es un momento de “despegue” y debemos de respetarlo, aunque también es cierto que cada adolescente tiene su propio ritmo.

En caso de haberlas, puedes comunicar tus preocupaciones o inquietudes en el colegio o instituto -con sus tutores- pero intentando no agobiarte cuando sean pequeñas cosas o detalles que deberían resolver ellos mismos. Demuestra que confías en sus decisiones, en que lo harán bien. Y ya estaréis ahí como un equipo si es necesario.

Y si ya no es un niño o una niña para tener más libertad tampoco lo es como para no poder asumir otro tipo de responsabilidades. Asígnale tareas domésticas a su medida. Puede ocuparse de su desayuno, su ropa, su cartera, su habitación, su higiene y su propia cama antes de salir de casa.

Como comentamos en el rango de edad de 6 a 12 años, puedes echarles un cable cuando algo sea complicado pero no parece adecuado estar a su lado todo el tiempo sobreprotegiéndolo y facilitándole todo porque los errores son una gran fuente de aprendizaje. Si te los ahorran, no aprendes. Mientras que si los cometes, es más fácil que no vuelvan a suceder. Se trata de no intentar ahorrarles todos los sinsabores o frustraciones en la vida porque eso, a la larga, hará que no sean capaces de afrontarlas. Y eso es algo perjudicial para su desarrollo personal ahora y en el futuro ya que los éxitos que consiguen por sí mismos son una gran fuente de satisfacción y autoestima.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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