Top

Sobreprotección a raya

Es un hecho que para que los niños y niñas puedan crecer y desarrollarse de forma integral y plena, además de tener sus necesidades básicas cubiertas, deben de recibir mucho amor y protección para, de este modo, sentirse seguros y confiados para explorar el mundo que los rodea y relacionarse con su entorno de una forma adecuada que incida en su correcto desarrollo emocional.

La cuestión está en ¿cuánta es la protección idónea para no caer en la sobreprotección? sabiendo que esta conlleva un menor nivel de autonomía, así como mayor dificultad para enfrentarse a los problemas del día a día que se les plantearán a los niños, niñas y jóvenes a lo largo de su vida -incluyendo la edad adulta-.

Está en nuestra mano proteger adecuadamente sin caer en un exceso que reste su confianza y autonomía.


Al final de esta etapa los niños/jóvenes darán el salto a la mayoridad de edad, por ello deberemos seguir fomentado su autonomía, como comentábamos en los anteriores rangos de edad, más aún si cabe.  Es fundamental que sean conscientes de que al igual que han adquirido unos derechos, el hacerse mayor también conlleva una serie de responsabilidades. Y si bien nosotros los adultos a su cargo tenemos la obligación de proveerles de alimentación, vestido, alojamiento y estudios esto no significa que debamos de satisfacer todos sus deseos ni que estos se den por hechos.

Como cuando eran pequeños es importante que sepan que estamos a su lado, que siempre vamos a escucharles y a darles nuestra opinión sincera y nuestros consejos buscando lo mejor para ellos.  Que, en nosotros, siempre tendrán un hombro donde llorar si las cosas van mal y un lugar al que volver, pero  la responsabilidad de sus comportamientos tienen que asumirlas y no es posible delegarlas.

Tienen que saber que a todo acto siempre va asociada una consecuencia y que, cuando crezcan, tendrán que vivir su vida con todo el riesgo y la incertidumbre con la que la que vivimos los adultos en el mundo real, con sus ventajas y sus inconvenientes, pero sabiendo siempre que habrá alguien que les querrá y que estará ahí para ayudarlos. De ahí la importancia de haber fomentado su autonomía, como comentamos a lo largo de esta publicación y específicamente por cada grupo de edad, durante toda la infancia y la adolescencia.

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

Valora esta publicación

Promedio 5 / 5. 1