Top

Somos únicos

Un rasgo único y distintivo de la especie humana es que siendo “tan iguales” podamos ser a la vez tan diferentes. Configuramos un grupo social de una extraordinaria variedad en el que todos aportamos el valor de ser una persona irrepetible e irremplazable. Y en ello reside parte de nuestra riqueza. Por eso, desde Cuida de Mí, pensamos que es fundamental apoyar a los niños a ser la persona única y especial que son, y la que serán, siendo sus acompañantes privilegiados e incondicionales, y ayudándoles y guiándoles en el camino siempre que lo necesiten.


En una época en la que los niños menos únicos quieren ser… o cuando más lo desean, dependiendo del carácter de cada adolescente -los hay que querrían pasar completamente desapercibidos entre la masa y otros que buscan destacar, ya sea como modelos para los demás o como anti-héroes en el lado más alternativo- lo importante es que descubran que son únicos y especiales.

A esta edad, en la que importa más lo que los otros piensan de lo que uno hace que lo que realmente hace, estar en perpetua comparación o juicio de los demás puede ser realmente agotador, ya que lo que el adolescente desea por encima de todas las cosas es pertenecer a algún lugar y descubrir dónde se siente a gusto y dónde se reconoce mejor.

En esta fase de incertidumbre vital es más importante que nunca no hacer comparaciones con hermanos, ni con amigos o con nosotros mismos a su edad ya que por encima de todo se encuentran en un momento de búsqueda de su individualidad.

Conforme vayan creciendo sentir que uno encaja seguirá siendo importante pero, entrando en la juventud, el blanco y negro dejarán de ser las únicas opciones y las mezclas o la escala de grises comenzarán a ser algo más cercano a la realidad. Si bien seguirán estando a menudo en los extremos, con opiniones inamovibles, irán entendiendo que la perspectiva se va modificando con los años y que lo que somos se construye día a día, cambiando, mejorando, evolucionando… A cada paso irán descubriendo aquello que es realmente esencial en ellos mismos, sus valores más consolidados y distintivos frente a lo que igual es producto del momento.

También se darán cuenta de que las personas que nos rodean configuran nuestra personalidad única: la familia en la que han nacido y crecido, los hermanos, los abuelos y también los amigos y las parejas. Cuando estamos con unos u otros solemos ser diferentes y destacan unas características u otras. Y esas “influencias” que a los adultos nos preocupan tanto empezarán a importarles a ellos también, a ser conscientes de ellas e incluso a decidir por sí mismos (según el grado de madurez) si les interesan o no.

Y, como comentábamos en el rango de edad de 6 a 12 años, sigue siendo válido y muy necesario valorarles y quererles por lo que son, y no estar pendientes de lo que no son o de lo que nos gustaría que fuesen. Está fenomenal ayudarles a superar las dificultades o carencias que puedan tener -porque todos las tenemos- pero lo que les hace únicos y especiales son sus peculiaridades, sus habilidades, y es importante concentrarse en ellas y acompañarles para que sean éstas las que brillen. Y eso significa estar abiertos mentalmente y dejarles elegir su camino. No vale con decir “puedes ser lo que quieras” “pero en el campo  de la ciencia…” “o de la abogacía…” porque entonces sabrán que tu proyección y tus anhelos respecto a ellos son muy concretos y puede que se vean “obligados” a ignorar algunos de sus gustos o vocaciones. Debemos estar a su lado de forma incondicional, queriéndoles y apoyándoles por ser quienes son, guiándoles y ayudándoles en el camino siempre que lo necesiten.

De 0 a 3 y de 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 y de 16 a 18 años

Valora esta publicación

Promedio 4.7 / 5. 7