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Un verano para hacerse mayores

El verano es un momento vital en la vida de los niños. La rutina escolar desaparece y tienen la oportunidad de conocer nuevos amigos, de aprender un montón de cosas nuevas jugando, de mucha actividad física y de asumir nuevos retos que harán que puedan llegar al inicio del curso escolar habiendo dado un paso de gigante físico y de madurez. Son tan solo tres meses, al igual que cualquier otro trimestre escolar pero, en cierto modo, es como si el sol y el aire libre obraran milagros y, de pronto, se hiciesen mucho más mayores.


El verano es la época propicia para dar confianza y espacio a los niños de modo que puedan ir ganando en autonomía, poco a poco, según su edad. Un campamento de verano, quedarse a comer en casa de un familiar o de amigos,… serán pequeños gestos que les darán la sensación de hacerse mayores y les permitirán disfrutar del tiempo libre, y adquirir a su vez seguridad en sí mismos.

Pasar incluso unos días con sus tíos o con sus abuelos en los que puedan llevarse sus objetos de apego (muñecos, mantas) y hablar con vosotros por la noche o por la mañana para contaros cómo va todo. Además, si están con otros niños, como por ejemplo, sus primos, compartirán las mismas normas y tendrán que adaptarse a la convivencia fuera de casa, algo que puede resultar muy beneficioso para ellos y para su autoestima, así como para testar sus relaciones con otros adultos y otros niños en un entorno completamente diferente al de su hogar.

Sobreprotegerles es uno de los errores más frecuentes que podemos cometer por eso aprovechar la flexibilidad que ofrece la época estival para que puedan mejorar su autonomía es algo muy positivo.

Para los pequeños exploradores el verano equivale a tiempo libre sin obligaciones en el que poder jugar sin límite y ser niños. Y nosotros podemos aprovechar para jugar también con ellos, mostrándoles nuestro lado más desenfadado, alegre y atrevido y volviendo a ser niños. Ejercer de padre o madre estableciendo normas y límites nos está reñido con poder disfrutar, reír y dar “más espacio” cuando convenga. Y el verano es un tiempo especial en el que se entienden mejor que nunca las excepciones: tomar de postre tras las cenas helado, saltarse la comida rutinaria y hacer un pícnic en la playa o el campo, comer chuches en la feria o salpicar a los mayores sin más consecuencias que unas risas… ¡Porque el verano está para vivirlo! Eso sí, teniendo en cuenta las necesidades específicas que esta época trae consigo como pueden ser los golpes de calor, que puedan mantenerse correctamente hidratados, que lleven la ropa adecuada para las temperaturas que el verano trae consigo…

De 0 a 3 años
De 3 a 6 años
De 6 a 12 años
De 12 a 16 años
De 16 a 18 años

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